Consolidé las deudas de mis tres tarjetas en un solo préstamo: esto fue lo que viví

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Trabajo como coordinadora administrativa en una empresa de logística en Lima y, hasta hace unos meses, pagaba tres tarjetas de crédito al mismo tiempo: una de Interbank, una de BCP y una de tienda por departamentos. Ninguna la abrí pensando en endeudarme así. Fue la reparación del motor de mi auto, un viaje familiar que no presupuesté bien y las compras de fin de año las que fueron sumando saldo sin que yo hiciera un solo pago fuerte para bajarlo.

Cómo llegué a deber en tres tarjetas a la vez

Para cuando decidí hacer cuentas en serio, tenía una deuda repartida así:

  • S/ 7,200 en la tarjeta de Interbank.
  • S/ 5,600 en la tarjeta de BCP.
  • S/ 4,000 en la tarjeta de la tienda por departamentos.

En total, S/ 16,800. Pagaba el mínimo de cada una, un poco más de S/ 1,800 al mes entre las tres, y aun así el capital casi no bajaba. Cuando revisé los estados de cuenta con calma, entendí por qué: la TCEA de la tarjeta de la tienda superaba el 100% anual y las de los bancos rondaban el 70%. En Perú, la TCEA de una tarjeta de crédito normal puede moverse entre 60% y 120% anual según la SBS, así que mi caso no era una excepción, era justo el rango esperado para alguien que solo paga mínimos.

Ahí fue cuando empecé a buscar la opción de comprar deuda: un préstamo personal que paga directamente a los bancos y a la tienda, y deja una sola cuota fija en vez de tres pagos variables.

Entérate más: Mejoré mi score en Infocorp después de pagar mi deuda: así viví el cambio

Documentos y tiempos: así fue el proceso de compra de deuda

Comparé tres alternativas antes de decidirme. BCP pedía que la deuda a comprar superara los S/ 4,000 en otro banco y ofrecía plazos de hasta 72 meses. BBVA pedía un mínimo de S/ 1,000 a consolidar, plazos desde 6 hasta 60 meses y, como requisito clave, no tener atrasos reportados en la central de riesgos ni figurar con clasificación distinta a “normal” en el sistema financiero. Terminé aplicando con un banco donde no tenía productos activos, así que la evaluación fue completa desde cero.

Los documentos que me pidieron fueron:

  • DNI vigente.
  • Las últimas tres boletas de pago.
  • Los estados de cuenta de las tres tarjetas, para sustentar el monto exacto de la deuda.
  • Una constancia de trabajo adicional, porque mi empleador no tenía convenio con ese banco y no bastaba con la boleta.

La simulación la hice desde la aplicación del banco, sin acercarme a una agencia. Pero entre que subí los documentos y recibí la respuesta de evaluación pasaron cinco días útiles, no las 24 horas que promocionaban en la publicidad. La constancia de trabajo fue el trámite que más demoró, porque tuve que pedirla a recursos humanos y esperar dos días a que me la enviaran firmada.

El obstáculo que no esperaba

Pensé que el préstamo cubriría toda mi deuda de un solo golpe. No fue así. El monto aprobado, según mi evaluación crediticia, alcanzó para comprar solo dos de las tres deudas: Interbank y BCP, un total de S/ 12,800. La tarjeta de la tienda, con S/ 4,000 pendientes, se quedó fuera porque el banco calculó mi capacidad de pago con base en mi ingreso neto y decidió no aprobar el monto completo que había solicitado.

La cuota que me quedó por el préstamo fue fija durante 30 meses, y aunque la TCEA que me aplicaron no fue la más baja del mercado (los préstamos de compra de deuda en Perú pueden tener una TCEA referencial máxima cercana al 80% anual según el banco y el perfil de riesgo), en mi caso terminó siendo bastante menor que el promedio ponderado de mis tres tarjetas, que rondaba el 85% anual entre intereses, membresías y seguros. La diferencia se notó en el bolsillo desde el primer mes: pasé de pagar más de S/ 1,800 repartidos en tres cuotas variables a un solo pago fijo, más manejable, aunque tuve que seguir cancelando la tarjeta de la tienda por mi cuenta, en paralelo, hasta liquidarla unos meses después.

Otro detalle que no consideré: pedí de baja las tarjetas de Interbank y BCP apenas me confirmaron el desembolso, pensando que la deuda ya figuraba como pagada. Tuve que esperar cerca de un mes para que ambos bancos reportaran el saldo en cero a Infocorp. Durante esas semanas, si alguien hubiera revisado mi historial, habría visto una foto poco clara de mi situación real.

Lo que aprendí (y haría distinto la próxima vez)

Si algo me llevo de este proceso es que “una sola cuota” no siempre significa “toda tu deuda resuelta de una vez”. Antes de firmar, ahora sé que hay que revisar:

  • El monto aprobado real, no solo el monto solicitado, porque pueden no coincidir.
  • La TCEA exacta del préstamo comparada con la TCEA real de cada tarjeta, no solo con la tasa de interés que aparece en letras grandes.
  • El plazo y la cuota fija resultante, para confirmar que de verdad calza con el ingreso mensual disponible.
  • Cuánto tiempo toma que el banco reporte la deuda anterior como cancelada en Infocorp, antes de dar por cerrado el capítulo.

Hoy pago una sola cuota por el préstamo y ya liquidé la tarjeta de la tienda que quedó fuera de la consolidación. No fue el proceso perfecto ni instantáneo que imaginé al principio, pero sí terminó siendo una carga mensual más ordenada y, sobre todo, más barata que seguir pagando mínimos en tres tarjetas al mismo tiempo.

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