Nota editorial: el siguiente relato es una recreación verosímil basada en procesos reales de refinanciamiento de deudas en el sistema financiero peruano. No corresponde al testimonio literal de una persona identificada.
Fabrizio Medina tiene 33 años y trabaja como diseñador gráfico en una agencia de publicidad en San Isidro. Hace dos años compró una laptop de gama alta y equipó su home office con la tarjeta de crédito de un banco tradicional. La deuda quedó en S/6,800. Entre marzo y mayo de este año, dos meses seguidos solo pudo cubrir el pago mínimo. En junio, directamente no pagó.
¿Cómo se acumuló la deuda sin que lo notara?
Fabrizio no gastó todo de golpe. La deuda creció en varios meses, con compras que en su momento parecían manejables.
- La laptop y el mobiliario del home office: S/4,200 en dos cuotas de la tienda, cargadas a la tarjeta.
- Gastos médicos de un familiar que cubrió con la línea disponible: S/1,500.
- Consumo regular (mercado, gasolina, suscripciones) que dejó de pagar en su totalidad cada mes: el resto, unos S/1,100 acumulados en intereses y comisiones.
Su tarjeta tenía una TCEA de 84% anual, dentro del rango que la SBS reporta para tarjetas de consumo en el mercado peruano, que puede superar el 60% e incluso el 80% según el perfil del cliente. Pagando solo el mínimo (5% del saldo), el cálculo no cerraba: la deuda bajaba muy lento y los intereses se comían casi todo el abono.
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El aviso que no quiso ignorar
A fines de junio, Fabrizio revisó la app del banco y vio algo que lo alarmó: 22 días de atraso en el pago mínimo de mayo. Había escuchado que las centrales de riesgo reportan según el número de días de atraso, no según el monto de la deuda.
Repasó lo que sabía sobre las categorías de la SBS, vigentes a agosto de 2026:
- Normal: al día o con atraso máximo de 8 días.
- Con Problemas Potenciales (CPP): de 9 a 30 días de atraso.
- Deficiente: de 31 a 60 días.
- Dudoso: de 61 a 120 días.
- Pérdida: más de 120 días.
Con 22 días encima, ya estaba en zona CPP. Si dejaba pasar la fecha de pago de julio sin actuar, en unos días más cruzaría a Deficiente, la categoría en la que la mayoría de bancos grandes rechaza directamente nuevas solicitudes de crédito. Fabrizio necesitaba pedir un préstamo para un trámite familiar en agosto, así que no podía darse ese lujo.
Lo que hizo antes de que lo reportaran en Infocorp
Llamó al banco el mismo día que revisó la app, no esperó a la siguiente fecha de corte. Preguntó puntualmente por refinanciamiento de la deuda de tarjeta, no por una ampliación del plazo de pago mínimo.
El asesor le explicó dos caminos:
- Reprogramar la deuda directamente con el mismo banco: mismo saldo, nuevo plazo, tasa ajustada.
- Solicitar un préstamo personal de consolidación en otra entidad, para cancelar la tarjeta de una sola vez y quedarse con una sola cuota fija.
Fabrizio pidió cotización en su propio banco y, en paralelo, en otro banco donde ya tenía cuenta sueldo. Los documentos que le pidieron en ambos casos fueron los mismos:
- DNI vigente.
- Últimas tres boletas de pago.
- Estado de cuenta de la tarjeta con el saldo actualizado.
En su banco original, la reprogramación le ofrecía una TCEA de 58% anual, más baja que el 84% original, pero seguía siendo alta. En el segundo banco, el préstamo personal de consolidación tenía una TCEA de 34% anual a 24 meses, dentro del rango de 18% a 35% que el mercado maneja este año para préstamos personales según el perfil de riesgo.
¿Cómo terminó el proceso?
Optó por el préstamo personal de consolidación. El segundo banco aprobó S/7,200 (el saldo de la tarjeta más un colchón pequeño para no quedar en cero) y desembolsó directamente para cancelar la tarjeta. Todo el trámite, desde la primera llamada hasta el desembolso, le tomó 9 días hábiles.
La cuota mensual bajó de un pago mínimo que rondaba S/450 (y que casi no reducía el capital) a una cuota fija de S/380 durante 24 meses, con el capital disminuyendo en cada pago.
Un mes después, Fabrizio revisó su reporte de deudas en la web de la SBS. Su calificación en la tarjeta ya cancelada figuraba como Normal, porque nunca llegó a los 31 días de Deficiente. El nuevo préstamo apareció como una obligación separada, también en Normal, porque no ha tenido ni un día de atraso desde que empezó a pagarlo.
La lección que me quedó
En palabras de Fabrizio: «No esperé a que el banco me llamara a mí. Llamé yo primero, apenas vi los 22 días en la app. Si hubiera esperado una semana más, habría cruzado a Deficiente y ahí ya casi ningún banco grande te da un préstamo para salir de eso.»
Su consejo, basado en lo que vivió:
- Revisa tu app o estado de cuenta apenas veas un pago atrasado, no esperes al siguiente corte.
- Compara la TCEA de refinanciar en tu mismo banco contra la de un préstamo de consolidación en otro: la diferencia puede ser de varios puntos porcentuales.
- Pide la cotización antes de cruzar los 30 días de atraso. Después de esa fecha, tus opciones se reducen y las tasas que te ofrecen suben.
- Verifica tu reporte de deudas en la SBS después de refinanciar, para confirmar que la calificación quedó como corresponde.